martes, 7 de diciembre de 2010

TEMAS Y SÍMBOLOS LORQUIANOS

La temática de Lorca se caracteriza por su originalidad. La mayoría de los temas que aparecen en sus poemas son tomados de otros grandes poetas contemporáneos. Aparecen de modo recurrente en su poesía. Son los temas eternos de la poesía, por los que no pasa el tiempo si no es en aspectos de contenido e incluso de expresión. De modo general no se suele encontrar en Lorca un tema tratado de modo "monográfico", en un poema, en solitario. Habitualmente se suelen hallar entrelazados entre sí, aunque haya uno que sea más sobresaliente en el poema. Da la impresión, a veces que parecen estar tratados de forma inesperada, como si fueran obsesiones que el poeta no puede alejar de sí y que le salen de modo espontáneo y natural. Por este motivo muchas veces los temas están inmersos en imágenes, en símbolos. Algunos de los más característicos son:
1. La frustración
La frustración, atributo capital de la condición humana es uno de los temas clave en la poesía de Lorca, pero antes que nada es en el poeta vivencia personal. Desde joven sintió un atractivo personal por la música pero las circunstancias personales le impidieron seguir ese camino. Esto le deja huérfano de la música y esta orfandad se verá reflejada desde los inicios de su obra. Las menciones a lo musical son innumerables en su obra, pero Lorca no será músico sino poeta y dramaturgo. La segunda frustración personal es más honda e íntima: la amatoria y erótica. El saberse homosexual, el tener que ocultar o al menos disimular sus inclinaciones amorosas, el poco éxito que obtuvo en ocasiones.
Estas dos frustraciones terminan configurando en Lorca una cosmovisión (visión del mundo) y una visión de la literatura. El hombre es por naturaleza un ser frustrado y consciente de esa realidad ineludible, según el modo de pensar del poeta, dedicará su vida a la literatura. Son numerosos los poemas en los que aflora ese sentido decepcionante de la frustración, como “Cante Jondo” (guitarra).

2. El amor
El amor, para Lorca es una fuerza comparable a la muerte. Un amor completamente humano, carnal, sin idealización posible, que está presente en cada página del poeta. Pero el amor, en la obra lorquiana, tiene siempre un cariz adverso. No parece posible satisfacer en semejante amor las ansias de unión afectiva, de pureza a que el poeta aspira. Así pues no hay mas remedio que elegir entre dos polos o bien la satisfacción superficial del deseo o la pasión retraída del amante lo que termina produciendo una gran frustración. En los primeros poemarios todos estos conceptos aparecen envueltos en la violencia de la intimidad y en la retórica de los juegos brillantes de las imágenes. El amor es un deseo difícilmente satisfecho al que por otro lado acecha de modo constante la muerte, la mayoría de la veces la muerte violenta.

3. La muerte
Federico creció en el medio rural granadino y, la cultura del campo a la par que las tradiciones populares, impregnan todas sus obras. A lo largo de todas sus manifestaciones al respecto siempre se mostró admirador de la vida campesina y nadie mejor que él supo trasplantar el ingrediente básico de esa cultura que es la omnipresencia de la muerte. Este tema está íntimamente unido al del tiempo del que en realidad es una consecuencia inevitable y lógica. Tanto el tiempo como la muerte son inquietantes y en la poesía lorquiana adquieren el grado de "terribles" porque aunque son lo más cotidiano de la existencia no dejan de aterrar nunca al poeta. Lorca considera la muerte como amenaza permanente e ineludible. El conocedor de los versos lorquianos puede recordar que la muerte tiene con frecuencia forma violenta: reyertas, peleas, asesinatos, suicidios. La muerte para Lorca no es un paso hacia otra vida sino un muro que se interpone en nuestro camino de modo brutal y que no provoca ningún sentimiento religioso. No hay ninguna esperanza sino un vago deseo de fundirse con el mundo con el lugar del que procede el hombre, la naturaleza.

4. El tiempo
El tiempo o su paso es una de los temas recurrentes de la literatura y de la poesía. El poeta suele estar siempre atento al paso del tiempo, de los acontecimientos más anodinos que suelen pasar inadvertidos para el resto de los mortales. El paso de las horas, el cambio de estación, los años de la infancia, de la juventud pueden ser vistos como auténticas catástrofes personales. La imposibilidad de volver hacia el pasado para recuperar los años perdidos crean en el poeta una desazón similar a la inevitabilidad de la muerte. Para Lorca el tiempo no representa el fluir de la historia, sino una condición del existir humano. Es el corazón del hombre el que detecta el fluir de las horas y de los días y lo ve en las cosas sencillas: en una flor, en el discurrir de un río, etc. Así para Lorca el paso del tiempo equivale al sentido perecedero de los seres y de las cosas. En la poesía lorquiana el tiempo va unido también a las referencias textuales como los relojes, las campanadas del reloj de la iglesia, las madrugadas que con frecuencia están personificadas.
5. Otros temas
El paisaje es también tema en la poesía de García Lorca. Podríamos decir que es el escenario o el fondo sobre el que el que se juega el contenido de gran número de poemas. En ese sentido puede decirse que dependiendo del poema cobra un color distinto y que a menudo la personificación sirve al poeta para poder manifestar su punto de vista o al menos un punto de vista externo al contenido concreto del poema. Por eso la naturaleza se carga se símbolos que intentan responder a lo anterior: la luna como símbolo de la muerte, el agua como sugerencia sexual o el caballo símbolo de potencia sexual o de la muerte. Hay otros símbolos en Lorca como pueden ser: el Sur - lugar paradisíaco; la rosa, la sangre, el espejo, etc.

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