sábado, 30 de octubre de 2010

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Juan Ramón Jiménez es un autor que pertenece al modernismo, movimiento que se inició en Hispanoamérica, en el que se dan manifestaciones de la crisis causada por el desarrollo de la sociedad birquesa hacia finales del siglo XIX, que generó una nueva visión del mundo.

El escritor nació en la localidad de Moguer en Huelva en 1881 y murió en 1958, tras haber recibido dos años antes el Premio Nobel de Literatura. Tenía amistad con autores también modernistas como Valle-Inclán, Rubén Darío y Fco. Villaespesa. Su amor Zenobia Camprubí fue muy importante tanto en su vida como en su obra.

Su poesía esta caracterizada por el anhelo de desnudez, se sentía muy atraído por lo popular y buscaba la belleza en sus creaciones.

También dejaba escritas las reflexiones que hacía al escribir y reescribir sus obras, gracias a estas sabemos que para él la poesía era una forma de conocerse a si mismo y a la realidad.


Su obra se puede dividir en tres etapas:

La primera de ellas es conocida como la entrega sensitiva, en ella incluye “Ninfeas” y “Almas de violeta” que son dos de sus primeras creaciones y en las que se refleja la clara influencia modernista, y también se descubren rasgos de su poesía posterior, como son la inquietud, la búsqueda de un ideal y una idea de poesía como la combinación de instinto y conciencia.

La segunda es el afán de conocimiento de la realidad, que comienza con “Estío”, con una expresión más desnuda y pura de temas amorosos.

Escribe también “Diario de un poeta recién casado” , a la que considera su mejor obra, y en la que se dan tres visiones diferentes de la idea de viaje: El viaje físico (nueva York), el viaje sentimental (hacia la madurez amorosa) y por último el viaje a la literatura (conocimiento de la poesía anglosajona de la mano de sus esposa)

La tercera etapa trata la necesidad de conciencia interior, en ella alcanza su idea de poesía esencial en la que fusiona lo real con lo trascendental, sin desprenderse de lo vital, en sus obras escritas en el exilio como “La estación total”, “Espacio” y “Animal de fondo”.

Dice que lo que se quiere imponer como poesía es alma y lo logran a través del simbolismo, con imágenes irracionales y desnudas, utilizando diferentes rimas y estrofas.

Es también importante resaltar la prosa poética del autor, de la que forman parte obras muy conocidas, como “Platero y yo” en la que conversa con un asno.
En un principio estaba considerado un libro infantil, pero actualmente se atiende a la crítica a la idea de progreso basada exclusivamente en lo material y dejando a un lado la educación del espíritu. El libro sugiere la necesidad de trabajar la sensibilidad ciudadana, ayudándoles a comprender, pero sin perder la espontaneidad y autenticidad.

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