jueves, 4 de noviembre de 2010

Antonio Machado (estilo, temas y símbolos)

En cuanto al estilo de Antonio Machado, diferenciamos dos apartados: su métrica y estrofas y su lenguaje.
- Las estrofas empleadas se caracterizan por una gran diversidad, llegando a emplear casi todas las existentes en España en aquella época. A pesar de la heterogeneidad de las estrofas, Machado establece ciertas preferencias por los romances, a los que aporta alguna variación personal, el soneto y la silva.
Los versos principalmente empleados son: el octosílabo, verso de la lírica popular así como cláusula elemental del lenguaje castellano y el alejandrino, verso noble con el que refleja su preocupación por la forma. Además emplea versos hepta y pentasílabos de manera menos frecuente por influencias francesas.
- En cuanto al lenguaje, podemos dividir el léxico en dos grandes bloques: sobre la vejez (la tarde, el ocaso,...) y sobre la pobreza y la miseria. Todo el lenguaje machadiano en general es abstracto
Los recursos lingüísticos empleados a lo largo de sus obras son: la adjetivación -singular (proveniente del epíteto épico que asocia a cada sustantivo un adjetivo característico)-, el uso de símbolos y metáforas sobre todo de la naturaleza y el uso de deícticos relacionados con el tiempo y el espacio.

Los temas generales presentes en todas sus obras son: el tiempo, que es el tema por excelencia al que están subordinados todos los demás; el poema como palabra esencial del tiempo a través del que se unen lo esencial y lo temporal; la muerte, a la que están asociados temas como la brevedad de la vida, la derivación de sus inquietudes y ante la que el poeta demuestra dos actitudes: la angustia personal y la melancolía/ rebeldía por la muerte de su esposa; la religión, que se divide en tres ramas: el Dios creado en el que no se puede creer aunque se desee, Cristo, al que Machado considera una figura más cercana y la religiosidad popular; el amor se expresa como un deseo y una necesidad; la autobiografía se expresa desde un punto de vista espiritual y el paisaje y tema de España, visto el paisaje con un deje objetivo.
Estos temas son reflejados en cada una de las obras de Machado de una forma distinta, determinada por las características de cada etapa. Además encontramos una ampliación de los temas en cada obra:
En "Soledades": el amor se considera un sentimiento ennoblecedor que dignifica al amante y le hace comprender mejor la belleza del mundo, pero también se expresa como una fuente de dolor, los paisajes tienen contenido y reflejan el interior del alma, a través de los que se expresan los sentimientos, se evoca a la infancia, el tiempo y los recuerdos, otro tema a destacar son los sueños (por ejemplo con la madurez) y principalmente la soledad, como se refleja en el título de la obra.
En "Campos de Castilla": el amor está referido a Leonor, desaparece el recuerdo de la infancia, el paisaje se mira desde un punto de vista objetivo que da una imagen del pasado histórico, a través de Soria el poeta refleja su preocupación por España; en esta obra se tratan los tres grandes temas de la generación del 98: yo mismo, la fe y religión y la solidaridad, la apertura a los demás; también filosofa sobre temas fundamentales.
En "Nuevas canciones": el amor se refleja con un deje misterioso, artificial y sensual; reaparece el recuerdo de la infancia, se reflejan las inquietudes filosóficas y las evocaciones de sus recuerdos.

Con respecto a los símbolos debemos hacer una distinción en cada una de las etapas del poeta para clasificarlos:
En "Soledades": el paisaje refleja el estado de ánimo del autor, la tarde se asocia con la tristeza, el camino con la vida que se aleja, el agua en movimiento con la vida y estancada con la muerte, la noria con la monotonía, el jardín en sombras con el paraíso perdido, las galerías se emplean en doble sentido contradictorio: lo que se expone hacia afuera y lo que está hacia dentro, el amor refleja dolor y la infancia se refleja a través de las calles de Sevilla, asociándose con la alegría.
En "Campos de Castilla" hace dos simbolizaciones con ciudades españolas en las que ha vivido: asocia Sevilla con la infancia y la alegría y Castilla con la juventud y la tristeza, así como con el conjunto del paisaje español.
Las voces se interpretan de dos formas: como aquello que es propio e inimitable, como los artistas de la generación del 98, que, al contrario que los del modernismo, no se imitan los unos a los otros y como (entre las voces, una) Dios, la reflexión sobre uno mismo.
España se refleja con un doble símbolo contradictorio: madre (de españoles y americanos) y madrastra (que impide el desarrollo de sus hijastros, los españoles). Los españoles son considerados envidiosos, por lo que los simboliza con la sombra de Caín. El elemento más característico de esta obra es el olmo, con triple sentido simbólico: la naturaleza, el paisaje castellano y la crisis del 98 (porque está roto) así como la corrupción de España (porque esta podrido)
En "Nuevas canciones" los símbolos se vuelven más particulares. Asocia el amor con elementos religiosos, ya que se trata de un amor más maduro e idealista. Tiene un sentido pictórico en el que las escenas quedan muy bien reflejadas, como por ejemplo en los poemas de guerra.
El frío lo asocia con la muerte

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