martes, 2 de noviembre de 2010

JUAN RAMÓN JIMENEZ

Nació en Huelva en 1881 y muere dos años después de recibir el Premio Nobel de Literatura, en Puerto Rico. Entabló amistad con Valle-Inclán, Rubén Darío o Francisco Villaespada. Su gran amor Zenobia fue esencial en su vida y en su obra.

Su poesía se caracteriza por el anhelo de desnudez y totalidad poética, la atracción por lo popular, biográfico, ansia de eternidad y la existencia de un pensamiento ético estético y filosófico.

Juan Ramón deja constancia de sus reflexiones sobre su obra. La poesía no solo le sirve para vencer la imperfección, también como camino para conocerse a uno mismo y la realidad y elevar la vida a un estatus espiritual superior.

Su obra se divide en tres etapas.

Entrega sensitiva, en Ninfas y Almas de Violeta, de ciertos excesos modernistas. Insinúan inquietud y desasosiego y búsqueda del ideal y concepción de la poesía como suma de instinto y conciencia.

Afán de conocimiento de la realidad con Estío una expresión más desnuda y pura. Escribe también su mejor obra “Diario de un poeta recién casado” con tres visiones sobre el viaje, uno físico(viaja a ny) , sentimental (madurez amorosa) y el ultimo hacia la literatura( anglosajona)

Necesidad de conciencia interior, poesía esencial como la “Estación total”, “Espacio” y “Animal de fondo”. Fusiona lo real con lo trascendental a través del simbolismo.

En lo referente a su prosa poética destaca “Platero y yo” cuyo interlocutor es un asno, critica la idea de progreso basada exclusivamente en lo material. Sugiere la necesidad de cultivar la sensibilidad pero sin perder lo espontáneo y lo auténtico. Posee gran sensibilidad descriptiva y de sugestión.

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