domingo, 7 de noviembre de 2010

Generación del 98

Introducción y concepto: el espíritu de desánimo que asolaba el país ante la pérdida de las colonias, impulsó a intelectuales españoles a expresar su angustia y a evocar los valores más representativos de España. Fue Azorín, con algún precedente, quien propuso la denominación de la generación del 98 en unos artículos de 1913. En este se designa a un grupo de escritores, denominado grupo de los tres, Baroja, Azorín y Maeztu, unidos entre sí por sus juveniles afinidades como un espíritu de protesta, un profundo amor al arte y la preocupación por la situación de España.


Requisitos generacionales aplicados al 98: mayoría aplicados por Salinas

Acontecimiento general del desastre del 98: fecha que les dio nombre tras que la escuadra española fuera destrozada y España firmo el Tratado de París por el que debía de abandonar los restos de su viejo imperio.
Anquilosamiento de la generación anterior: los nuevos poetas mostraron su despego contra casi todos los poetas de la generación anterior.
Ensayo moderno: aportó innovaciones a los géneros literarios, especialmente narrativos, como el ensayo, en el que cabían todo tipo de reflexiones y convirtió a este género en la vía principal de expresar ideas.
Estilo basado en un lenguaje natural y sobrio, lenguaje generacional: defendían una marcada voluntad antirretórica, no reñida con la elegancia en la expresión, con novedades estilísticas consiguiendo una ruptura con el lenguaje precedente.
Formación intelectual semejante: muchos coincidieron en el autodidactismo, se formaron a si mismos.
Inquietudes literarias comunes: valoraron la obra autores como Bécquer o Larra y clásicos como Berceo o Cervantes.
Nacimiento en años poco distantes: once años separaban al más viejo, Unamuno, del más joven, Machado.
Participación en actos colectivos propios: en 1902 el homenaje a Baroja, en 1905 la protesta por la concesión del Premio Nobel a Echegaray, símbolo de una España pasada.
Posible presencia de un guía: a distancia pudo ser Nietzsche aunque pudo tener mayor influjo Schopenhauer. En España pudo ser Unamuno, pero tuvo posturas singulares y guardó ciertas distancias.
Preocupación por el problema de España: desde un punto de vista íntimo, basándose en una cuestión de valores, ideas y creencias, y en una devoción incondicional a Castilla.
Relaciones personales: intimidad que unió a Baroja, Azorín y Maeztu, y sus contactos con Unamuno y Valle-Inclán. Coincidieron en tertulias y en revistas.
Temas recurrentes: preferían los conflictos existenciales y filosóficos, el sentido de la vida y el destino del ser humano.


Novela: de Baroja, Valle-Inclán, Unamuno, Azorín ...

Narración: la historia siempre pierde importancia en favor de cómo se narra.
Personaje único: la trama se centra en el mundo interior de un personaje del que se realiza un retrato para conocerlo al detalle.
Experiencia vital: la acción de la novela se rige por la lucha interna que sufre el protagonista y no por lo hechos externos.
Diálogo: a través del diálogo, el narrador expone sus conflictos existenciales.


Temas:

Preocupación por España: a la vez que muestra su preocupación por el atraso del país, muestras un gran interés por el paisaje, la historia y la cultura.
Intrahistoria: buscan narrar la historia de los pueblos y de sus gentes.
Valores auténticos: se exploran a través de la rebeldía, la falta de conciencia moral o el fracaso con resultado, normalmente, negativo.
Realidad subjetiva: se pierde el concepto de realidad objetiva que queda sustituido por la apreciación subjetiva del personaje central.
Paisaje: adquiere casi la importancia de un personaje más.
Estilo poco uniforme


Significación literaria del 98. El Estilo

Voluntad antirretórica: repudiaron la retórica o el prosaísmo de la generación anterior. La sobriedad y la elegancia se perciben en el estilo cuidado de sus escritos.
Subjetivismo: destaca el subjetivismo y el lirismo desvelando el sentir personal de los autores.
Tradicionalismo: El interés por España les lleva por emplear palabras tradicionales y de fuentes clásicas, terruñeras.
Género: recurren al ensayo, ya que es un género flexible para recoger por igual el pensamiento, las reflexiones culturales y la visión lírica.


Representantes del 98

Miguel de Unamuno: destacan las nivolas, temas religioso existencial e intrahistoria de España.
Pío Baroja: parte del realismo pero introduce elementos renovadores.
Azorín: retrata las tierras españolas y sus habitantes.
Valle-Inclán: destaca el esperpento, mezcla la tragedia, la comedia y la farsa, supone en realidad una crítica social.
Antonio Machado: obras que evolucionan desde el intimismo romántico, pasando por el modernismo y objetivismo hasta su preocupación por el paso del tiempo y su gusto por el paisaje castellano.

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