lunes, 8 de noviembre de 2010

Temas, símbolos y estilo de Antonio Machado

Temas, símbolos y estilo de Antonio Machado

Antonio Machado nace en 1875 en Sevilla. Sus estudios se ven interrumpidos en varias ocasiones por la mala situación económica de la familia, pero consigue continuar con ellos y posteriormente se traslada a París a completar su formación, donde se hace profesor. Al regresar lo destinan a Soria donde su principal preocupación reside en enseñar e impartir sus conocimientos.

Algunas de estas anécdotas biográficas marcaron su vida, y esto quedó reflejado en los temas de sus poemas, que en un principio eran modernistas pero con el paso del tiempo se acercaron más al grupo del 98.

En su primera etapa, Machado trata temas modernistas como son los recuerdos de su infancia, los sueños o el amor. A pesar de que el modernismo trata sobre todo de obtener la belleza formal con el fin de evadirse de los problemas sociales, desde sus comienzos Machado se distingue del resto de autores dando a sus poemas un toque intimista con rasgos suyos tan propios como la nostalgia o el tratar temas profundos en ambientes superficiales.

Alejandro Bueno Bernal

Estos temas podemos encontrarlos en su libro Soledades, libro que reedita años más tarde con el nombre de Soledades galerías y otros poemas, donde empiezan a verse rasgos noventayochistas.

En su obra Campos de Castilla se mete en el grupo del 98. Los temas más utilizados en esta etapa son: el paso del tiempo, tratado con la melancolía que le supone ver pasar el tiempo y la añoranza de su infancia que tanto le caracterizan. A través de Castilla, Machado demuestra el amor y el dolor que siente por el país, pues considera que Castilla es la esencia de España. Una España nueva, pues existe un buscado deseo de europeización que se proclama desde sus versos. Otro tema es el interés por el paisaje, fundido con expresiones personales.

Esto se debe a su influencia romántica. Destaca los paisajes castellanos y andaluces como la exaltación de lo popular. El amor es otro tema importante, pues es tratado desde distintos puntos de vista dependiendo de la etapa de su obra en la que se encuentre.

Los sueños son concebidos por Machado como la única forma de conocimiento. Las personas sin historia, opone los grandes ideales a las vidas anónimas, en una exaltación del pueblo y sus gentes.

Por último el tema del escepticismo religioso, que busca a Dios, pero lo considera un sueño o un deseo, algo muy bonito pero que no se acaba de creer ya que es agnóstico.

Machado utiliza en sus poemas gran cantidad de símbolos, cuyo significado es imprescindible saber si se quiere interpretar sus poemas.

El modernismo utiliza los símbolos para mostrar los secretos y realidades ocultas del mundo, pero Machado, desde el principio utiliza símbolos más profundos (como en un poema de Soledades, donde habla de la plaza, que es alegre, abierta y acogedora para referirse a la infancia; y de la calle como un lugar oscuro y estrecho, refiriéndose a la madurez).

Algunos de los símbolos que más utiliza son: La fuente, cuando quiere hacer referencia a sus anhelos e ilusiones. Cuando habla del camino quiere hacer referencia a la vida y a la búsqueda de su sentido. El aire representa la libertad del ser humano. El símbolo del fuego simboliza la poesía amorosa. La Tierra la relaciona con una realidad solitaria, y la tarde representa la melancolía y la nostalgia de tiempos pasados, así como una pesimista premonición de la muerte. El espejo se interpreta como el lugar donde son proyectados los recuerdos y los sueños. El jardín es un símbolo que Machado asocia a la intimidad que estos trasmiten. Otro símbolo es el agua, reflejo del fluir temporal, de la vida anterior, muerte. El reloj representa el tiempo real (no al tiempo psíquico del hombre). La muerte supone la derivación lógica de sus inquietudes sobre el tiempo. Finalmente, Dios, símbolo invariable e impreciso en el tiempo, pero que para Machado ocupa un lugar significativo,

En relación con el estilo empleado por Machado en sus obras, cabe destacar: la variedad de estrofas, aunque muestra especial predilección por el romance y la silva, además de los versos dodecasílabos y alejandrinos. Además, emplea un lenguaje poético depurado, sobrio y claro. Por último, todas sus obras se caracterizan por la abundancia de lo que él denomina adjetivos definidores.

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