domingo, 7 de noviembre de 2010

GENERACIÓN DEL 98:

El espíritu de desanimo del país tras la pérdida de las colonias impulsó a los intelectuales a expresar su angustia y a evocar los valores más representativos de España. También se preocupa por la educación. Es un movimiento literario y filosófico.

Las características para considerar a los escritores en el mismo grupo son: fechas de nacimiento no muy distantes (1864-1875), relación entre los componentes, suceso generacional del desastre del 98, preocupación por el problema de España, temas recurrentes; inquietudes literarias comunes, estilo basado en un lenguaje natural y sobrio y, por último, el ensayo moderno, aportaban innovaciones a los géneros literarios.

La narrativa representó el espíritu crítico del grupo. El ensayo sirvió como vía de expresión de sus ideas renovadoras y la forma para dar a conocer su pensamiento. Algunas de las renovaciones fueron: la narración, el personaje único, la trama se centra en el mundo interior de un solo personaje; la experiencia vital y el diálogo en el que el narrador pierde importancia. En los temas y el estilo destaca: La preocupación por España, intrahistoria, busca historias de pueblos; valores auténticos, realidad subjetiva del personaje central y los paisajes. Las novelas mantienen un estilo poco uniforme y plasma la utilización de frases breves.

Todos los autores de la generación de 98 dedicaron parte de su obra al ensayo. La temática común era la situación de España y también el amor a Castilla o el sentido de la vida.

Pío Baroja (1872-1956): Toda su obra narrativa está impregnada de pesimismo. Sus características principales son: excepción de lo religioso, desconfianza en el ser humano, influencia de la corriente filosóficas europeas donde extrae la idea de que el sufrimiento está en la naturaleza y, por último, el protagonista que suele ser un personaje aventurero, inconformista y de carácter apático. La temática de sus obras proviene de sus experiencias vitales. Su objetivo era la espontaneidad narrativa. Escribió más de 60 obras, las 34 primeras se agrupan en trilogías. Se distingues temáticamente dos etapas: la primera etapa centrada en su propia generación en obras como El árbol de la ciencia y la lucha por la trilogía, Zalacaín el aventurero y La lucha por la vida. La segunda etapa predomina la temática histórica como Memorias de un hombre de acción, El laberinto de las sirenas y Los amores tardíos. Y la novela La busca escrita en 1904 con final abierto y utiliza un lenguaje conciso.

Miguel de Unamuno (1864-1936): Concebía la vida como una lucha en busca de una paz que nunca se conseguía. A muchas novelas la llamó nivolas por su afán renovador. Sus rasgos principales son: los personajes sufren una búsqueda incansable de Dios, escaso interés hacia el marco espacial y temporal, la importancia de los diálogos. Las principales novelas son Niebla y San Manuel Bueno, mártir. Otras obras son La tía Tula, Abel Sánchez o Don Sandalio. En sus ensayos resalta su preocupación por España, la vida tradicional y aparece Dios y la muerte, son: El torno del casticismo, Por Tierras de Portugal y España o Vida de Don Quijote y Sancho.

Ramón Mª del Valle-Inclán (1866-1936): Atraviesa diferentes etapas: etapa de las sonatas con un estilo refinado y exalta una perspectiva nostálgica; la etapa entre Sonatas y los esperpentos utilización de un lenguaje rudo en ambientes rurales; la etapa esperpéntica donde recurre a la sátira. Los temas más relevantes son el amor, la muerte, la religión y la España rural. Emplea un lenguaje cuidado y musicalidad, su prosa es rítmica y bella con ayuda de la metáfora. Las novelas principales son: Sonatas, La Guerra carlista, Tirano Banderas y El ruedo ibérico.

José Martínez Ruiz, Azorín (1873-1967): Sus características son: la trama ligera, el carácter autobiográfico, oposición a la religión y el paso del tiempo y fugacidad de la vida. Los temas más frecuentes son el paisaje especialmente Castilla y el pasado de España. Los rasgos más destacables son la precisión y la claridad. Utiliza una técnica descriptiva basada en el detalle y la evocación. Las principales novelas son La voluntad, Antonio Azorín y Doña Inés. Y los sus ensayos fueron: Ensayos de un pequeño filósofo y Ensayos de crítica literaria.

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