lunes, 8 de noviembre de 2010

POESÍA ENTRE MODERNISMO Y VANGUARDIA. JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Juan Ramón Jiménez nació 1881 en Moguer (Huelva) y murió en 1958 en Puerto Rico, dos años después de recibir el premio Nobel de Literatura. Entablo amistad con Valle-Inclán, R. Darío o Francisco. Villaespesa. La aparición de su gran amor Zenobia Camprubí es esencial es su vida y su obra.

Su poesía se caracterizó por el anhelo de de su desnudez y de totalidad poéticas, así como por la atracción por lo popular, el peso de lo biográfico, el ansia de eternidad y, sobre todo, por la existencia de un pensamiento estético, ético y filosófico sobre el que erigir la escritura.

Influirá en él la poesía modernista de Rubén Darío y los simbolistas franceses, que acentuaron su inclinación hacia la melancolía.

Al tiempo que elabora y reelabora su obra, Juan Ramón Jiménez deja constancia de sus reflexiones sobre ella. Gracias a estas se puede saber que la poesía para él no representaba solo una forma de vencer l imperfección del mundo, sino un camino de conocimiento de uno mismo y de la realidad, así como una vía de elevar la propia vida a un estatus espiritual superior.

A pesar de la clara influencia del Modernismo en sus obras, se debe tener en cuenta que el propio Juan Ramón Jiménez revisó esta etiqueta de poeta modernista. Por lo que no se le puede clasificar ni en el modernismo ni en las vanguardias. Sino como autor de una poesía iluminada propia .Fue maestro de muchos futuros vanguardistas.

Obra

Los estudios sobre el poeta suelen dividir su obra en tres etapas:

Entrega sensitiva. Incluye sus primeros títulos, “Ninfeas” y “Almas de violeta”, que revelan ciertos excesos modernistas.

Insinúan, por otro lado, rasgos de su poesía posterior, como inquietud y desasosiego, búsqueda del ideal y una concepción de la poesía como suma de instinto y conciencia.

Afán de conocimiento de la realidad. Comienza con Estío, en el que se percibe una expresión más desnuda y pura y una conceptualización mayor de temas como el amor.

En este período escribe si mejor título según él mismo, “Diario de un poeta recién casado”, al hilo de su boda con Zenobia. En él aparece una triple visión de la idea de viaje: físico, sentimental y a la literatura.

Necesidad de conciencia interior. Alcanza su idea de poesía esencial, en obras escritas en el exilio como “Las estación total”, “Espacio” y” Animal de fondo”.

No se desprende de lo vital, sino que fusiona lo real con lo trascendental, a través del simbolismo intimista. Se trata de una poesía construida con imágenes irracionales y formalmente desnuda de toda carga de rima o estrofa.

Prosa poética

Aparece en obras tan conocidas como “Platero y yo”. En ella tiene como peculiar interlocutor a un pequeño asno.

Tiende a verse como una crítica a la idea de progreso basada exclusivamente en lo material, sin tener en cuenta la educación del espíritu. Según esta interpretación, el libro sugeriría la necesidad de cultivar la sensibilidad del pueblo, ampliando su ámbito de comprensión, pero sin perder lo que tiene de espontáneo y autentico.

“Platero y yo” destaca por la sensibilidad de sus descripciones y por su capacidad de sugestión.

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