martes, 2 de noviembre de 2010

Rubén Darío.

Felix Rubén García Sarmiento nació en 1867, en Metapa y murió en León en 1916, ambas provincias de Nicaragua. Vivió en varios países latinoamericanos, en España, en Francia y ejerció como corresponsal, embajador y director de varias publicaciones.

Darío abarca un amplio abanico de autores, que van desde su admirador Victor Hugo, hasta los clásicos españoles.

Tiene distintas obras como Epístolas y poemas, obra juvenil escrita en 1885, en la que predominan el tono romántico y la métrica clásica(octosílabos y endecasílabos) con la influencia de autores como Victor Hugo y Bécquer. La siguiente es Abrojos, un poemario de 1887 que representa un equilibrio entre clasicismo y romanticismo, en el que adquieren protagonismo la intuición y el sentimiento. Poemas breves que expresan el sufrimiento del poeta incomprendido. Luego le sigue Azul, una obra escrita en 1888, que se considera un paradigma de la estética modernista, su título parece estar tomado de la frase d V.Hugo(El arte es azul), aunque el propio autor explica que para él, el azul era el color del arte, el color oceánico y firmamental. Consta de dos partes escritas en prosa y una tercera en verso.
La primera es: cuentos en prosa, un conjuntos de fantasías líricas.
La vinculación con el parnasianismo se muestra con más claridad, ya que recurren a motivos comunes: exotismo, sensualismo, simbolismo.
No se descuida la crítica modernista al mundo burgués.
Los temas de estas narraciones son variados: belleza artística, vitalidad prisionera y seducción de una mujer bella.
La sengua es En Chile, dividida en: doce estampas narrativo- descriptivas. y dos narraciones breves.
En estos cuentos hay influencia francesa. Abundan los motivos mitológicos, el gusto por lo oriental y las conexiones con otras artes. Estos textos desean crear mundos artificiales perfectos, por su moral y su belleza, en contraste con la imperfecta realidad cotidiana.
Y el último es El año lírico compuesta por cuatro poemas. Cada uno está dedicado a cada una de las estaciones del año, y ensamblados por el hilo conductor del amor sensual como fuerza vital. Primavera y Estival en la selva, Autumnal de localización imprecisa e Invernal en una habitación con chimenea. Primaveral es un romance y los otros tres poemas son silvas con rima asonante menos Estival. Tres poemas. Pensamientos de otoño, secuencia de versos heptasílabos sobre el amor. Anagke, silva sobre la imperfección de la creación y A un poeta, serie de serventesios en los que aparece la idea de una poesía noble, viril y fuerte. Y tres sonetos. Caupolicán, descripción del guerrero mapuche que Darío señala como la introducción en castellano del soneto alejandrino. Venus, sobre el amor ideal e imposible, en versos de diecisiete sílabas y De Invierno, escena amorosa en versos alejandrinos.
Otra obra es Medallones. Retratos de poetas de la época como Lisle, Palma, Mendés y Díaz Mirón, en sonetos de verso alejandrino o endecasílabo.
Tambien Prosas profanas. Libro de 1896 que encama la plenitud del Modernismo formal: innovaciones métricas, neologismos, etc..En el final se intuye un cambio hacia motivos poéticos más íntimos.
Y por último Cantos de vida y esperanza. Poemario de 1905 más reflexivo y contiene un simbolismo más profundo. La evasión aristocrática aparece tamizada por el tono filosófico de algunas composiciones. Trató nuevos temas como el destino del ser humano o la naturaleza. Y Poemas de otoño. Escrito en 1919, con un tono meditabundo y sencillo de forma, el autor reflexiona sobre el erotismo y la muerte.

Además de la poesía, Darío creó una abundante obra prosística, incluye recopilaciones de crónicas periodísticas, libros de impresiones sobre sus viajes, comentarios sobre su propia creación y el libro de Los raros, donde recoge semblanzas de escritores que considera almas gemelas y raros.

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