jueves, 27 de enero de 2011

Lenguaje de Luces de Bohemia

Las acotaciones de Valle tienen un carácter literario, utilizando un lenguaje connotativo, con el que describen ambientes, personjes e incluso narran acciones. Sus principales elementos caracterizadores son el uso del estilo nominal, de rimas internas, de la prosopografía para caracterizar personajes, el estilo caricaturesco y esperpentizador y la utilización de la etopeya para las cualidades de los personajes.

Además toda esa época queda caricaturizada no sólo por los personajes que la representan sino también por su lenguaje y por su erudición facilota, que observamos en los diálogos. El Modemismo abusó de las citas literarias y en Luces ese abuso es parodiado hábilmente por Valle-lnclán al colocarlas en contextos ridículos. Además, podemos añadir alusiones mitológicas como la "Laguna Estigia” o el "Buey Apis".

Pero el lenguaje es el arma de la que se vale el autor para recrear la sociedad española en su totalidad, no sólo a los modernistas. Así en la obra aparecen las dis­tintas capas sociales desde el Ministro a la portera y mediante el habla los caracteri­za.

Podemos encontrar el nivel culto, el coloquial, ágil, rápido, de frase escueta, que predomina en toda la obra, hasta los vulgarismos de los guardias o la portera. También, un lenguaje enfático, cursi a veces, con el que Valle-lnclán caricaturiza a varios personajes; por ejemplo, el habla de D. Filiberto, pedante casi siempre, aun­que también mordaz.


Lo que llama la atención de modo espe­cial en Luces es la lengua popular de arrabal madrileño; y sobre todo, porque su uso no es exclusivo de los personajes de extracción social baja, sino de la mayor parte de los que aparecen en la obra. Ese modo de hablar es una mezcolanza de múltiples elementos. Señalaremos como los más relevantes el uso de vulgarismos, frecuentes en personajes de extracción social baja, los apelativos insultantes (coloquiales), términos y expresiones para referirse al dinero (camelar las tres beatas, pasta (hoy muy común), apoquinar, melopeas, es­tar afónico (sin dinero), parné), uso de apelativos eufemísticos irónicos e hiperbólicos, de gitanismos (dar mulé, mangue, gachí, gacho, panoli, cha­nelar), tendencia a abreviar nombres comunes o propios (La Corres, Don Latí, La Delega), deformación de palabras con sufijos extraños, uso de expresiones eufemísticas coloquiales e irónicas y, por último, las muchas referencias a lo animal que hay en los diálogos, que incluso llevan a Max Estrella a ver la vida como un corral.

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