domingo, 30 de enero de 2011

LENGUAJE Y ESTILO DE LUCES DE BOHEMIA:

La riqueza lingüística de Luces de Bohemia es asombrosa: amplia gama de registros, variantes y recursos que van desde la jerga más popular hasta las metáforas más audaces. La alternancia de los registros formal y coloquial provoca una emoción confusa, entre cómica y dramática.

De un lado, la lengua de los diálogos habla de los bajos fondos del Madrid arrabalero: derivaciones despectivas; latinazgos burlescos; vulgarismos de Madrid (“naturaca” por naturalmente;) palabras de jergas marginales (“pipis” por bobo); gitanismos (“gachó”); vulgarismos de uso más extendido (“cuála”); reducción de palabras (“Don Latí”).

A esto se le suma el empleo de cultismos y retoricismos, utilización de muletillas caracterizadoras de un personajes (“¡cráneo privilegiado!” del borracho) y en las acotaciones encontramos contrastes, junto al miserabilismo encontramos una prosa de rimas internas y enumeraciones. Son frecuentes las metonimias, comparaciones y metáforas. Esta organizado en una sintaxis descoyuntada que usa los recursos de puntuación, que Valle-Inclán anticipará lo que más tarde llamará “enumeración caótica.”

Los rasgos esperpénticos: la enorme tragedia colectiva e individual se ve ridiculizada debido a los personajes que les dan vida, incapaces de estar a la altura de su tragedia. La realidad se distorsiona mediante diferentes procedimientos: muñequización, los personajes son vistos como marionetas; animalización que consiste en presentar al personaje con algún rasgo animal; cosificación que presenta como objetos a los personajes; humanización, los animales se humanizan, lo que fortalece más esa simbiosis de lo animal y el personaje; vivificación, da vida a los objetos; enaltecimiento, se distorsiona la realidad exaltándola; degradación, se deforma la realidad envileciéndola; literatización consiste en la utilización de citas ajenas, elementos mitológicos, autores clásicos situados fuera de contexto y producen un efecto cómico y distanciador; parodia de toda la situación, trata de ensanchar el significado de la acción: convierte la atroz realidad española en un auténtico infierno (ejemplo: el diálogo de los sepultureros es una parodia de Hamlet).

En definitiva, toda una serie de recursos encaminados a plasmar el sentido trágico de la vida española que sólo puede darse a través de una estética sistemáticamente deformada.

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