viernes, 14 de enero de 2011

LUCES DE BOHEMIA

Luces de Bohemia fue publicado por primera vez en 1920 en una revista llamada España y apareció en forma de libro cuatro años más tarde.

Como claves literarias podemos destacar su relación con la Divina Comedia de Dante (peregrinación al infierno del que vuelve para morir), y el modelo en el que se fija para hacer Max, Alejandro Sawa.

Como claves históricas; la centralización en el rechazo de las formas burguesas imperantes y la crítica absoluta de España y sus conciudadanos; las continuas alusiones a la historia contemporánea como la pérdida de las colonias, la semana trágica, la revolución rusa y la crisis del 17; la crítica a la política (Castelar, García Prieto, Maura..) y a la corrupción y la fustiga al capitalismo y conformismo burgués (frente a lo que aparece el hambre del pueblo); la protesta contra la represión policial (representado por el balazo a un niño); el rechazo por la ignorancia y mediocridad de la época reflejado en la ridiculización a la religiosidad y las instituciones literarias imperantes en la época (excepto Rubén Darío), de acuerdo con un régimen que el consideraba abrupto.

La obra se caracteriza por presentar una estructura circular y simétrica; se da la degradación del protagonista y su posterior subida y retorno, conservando los elementos su simetría. Se divide en quince escenas, constituyendo las tres últimas el epílogo.

Se desarrolla en Madrid. Diez de las escenas se dan en lugares interiores; en todo momento, sórdidos, miserables y mal iluminados, en los que los personajes hablan de muerte o se encuentra con ella. El peregrinaje tiene significación; comprueba la miseria característica de todos los lugares de Madrid, representante de España.

Se respeta su unidad clásica. El tiempo y la acción no están equilibrados. No especifica ni el momento del día ni del año pero se nos da por indicios (hora crepuscular), y por alusiones históricas (crisis del 17) no pretendiendo así ser cronista sino reflejar una actualidad injusta e inestable.

Hay más de cincuenta personajes, de distintos estratos sociales y diversa condición moral. Algunos están basados en personas reales, como Max Estrella en Alejandro Sawa; Zaratustra en el librero Pueyo; la Pisa Bien en Madame Pimentón y Basilio Soulinake en Ernesto Bark. La caracterización es magistral; va desde la descripción de rasgos externos (físicos, condición social) hasta los más psicológicos (actos, formas de hablar), siempre caricaturesca. Ninguno evoluciona en la obra.

Max Estrella; representa al intelectual, al bohemio. Se acerca al pueblo para convertirse en su voz. Es complejo, rebela su preocupación social y por la existencia del individuo, presenta una sensibilización a lo largo de la obra y critica a España. Sometido a una degradación. Es orgulloso, mediocre, fracasado, mordaz, furioso, fraterno, tierno, idealista, reducido a un estado positivo del soñador.

Don Latino; contrafigura de Max, podría ser la figura de cualquier modernista. Reúne en su personalidad símbolos literarios; su relación con Max podría identificarse a la de Sancho Panza, el Lazarillo de Tgormes y Virgilio, con sus respectivos guías de acción. Es amoral, cñinico, un parásito, un fantoche, un golfo, unido a cualquiera pora de la conveniencia. Caricatura bohemia; miserable, desleal, canalla, el más esperpéntico.

Madame Collet y Claudinita; identificados con la mujer e hija respectivamente de Sawa. En realidad víctimas y no suicidas históricamente hablando.

Distintos personajes; representan los mundos, critica al cultural basado en la bohemia intelectual, en conjunto, al que pertenecen Filiberto y Basilio; en el que los únicos no ridiculizados son Rubén Darío y el Marqués de Bradomín. El social representado por el lumpe, lo barriobajero, abarca lo marginal, consciente de su miseria, que presenta siempre un espíritu de lucha e inconformismo. El mundo del proletariado, consciente y revolucionario, queda representado por el preso Mateo, y la escena del niño muerto, con el que busca la reacción global. El mundo de la autoridad es ridiculizado por servir a los intereses de la burguesía, está caracterizado por la incultura y la brutalidad.

La riqueza lingüística de la obra es asombrosa, cuya alternancia de registros formales e informales, con la que se alterna de niveles, tara de provocar una imagen confusa, una tensión dramático-paródica; esperpéntica.

Los diálogos representan los bajos fondos del Madrid arrabalero, entre los que se distinguen; derivaciones despectivas, vulgarismos locales, jergas marginales, gitanismos y reducción de palabras.

Utiliza cultismos y retoricismos para representar a los personajes de elevado nivel social y cultural, al tratarse de una obra muy apropiada y ajustada a cada uno, así como muletillas para caracterizar a los personajes (cráneo privilegiado). Las acotaciones dan pistas a las representaciones literarias. Caracteriza a los lugares y alas personas interna y externamente.

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