jueves, 27 de enero de 2011

PERSONAJES

Pasan de los 50 y representan distintos estratos sociales y de diversa condición moral. Muchos de ellos están calcados de personas reales. Tras Max Estrella se esconde la figura de Alejandro Sawa. El librero Pueyo es Zaratustra; el Ministro Julio Burell tiene que ver con los intelectuales del tiempo; Pisa Bien es Madame Pimentón; Ernesto Bark (Basilio Soulinake)…

La caracterización es magistral: va desde la descripción de sus rasgos externos, indicio de su condición moral y social, en las acotaciones, hasta una más completa caracterización por sus actos y formas de hablar, mediante la sistemática deformación caricaturesca. Unos son personajes planos (presentan una sola faceta); otros son personajes esféricos; también hay personajes “tipo”; aunque en realidad la mayor parte de los personajes más que “tipo”, están caricaturizados, y, a través de ellos, se presenta una sátira de la realidad social. Todos son estáticos, ya que no evolucionan.

Max Estrella, protagonista. Es un bohemio muy conocido en la noche madrileña (Alejandro Sawa). Está representado al intelectual contemporáneo, bohemio; se acerca al pueblo-proletariado convirtiéndose en voz de sus reivindicaciones. Naturalmente, esto es lo que hace Valle, con lo que se está presentando a él mismo mediante ese doble literario. Inicialmente aparece preocupado por su situación personal. Los recuerdos con el preso y la madre del niño le obligan a tocar fondo, no sin que antes el autor nos haya mostrado su faceta más egoísta e inconsciente. Critica la corrupción política, pero acepta una arbitraria pensión; compadece a la madre, pero se convierte en el verdugo de su mujer y su hija. El personaje es sometido a una sistemática degradación, la estafa, el engaño, el encarcelamiento, la “venta”, el robo, incluso después de muerto. Es un personaje complejo y espléndido. Junto a su orgullo tiene conciencia de mediocridad. Su fracaso, mordacidad, profundidad, fraternidad, furia o ternura. Es un idealista reducido al mero estado pasivo de soñador, lo que le lleva su muerte y suicido de su familia. Valle volcó muchos rasgos de su personalidad en él.

Don Latino, es una contrafigura. Podría ser cualquier modernista, debe entenderse como un desdoblamiento de la personalidad del protagonista. Reúne varias personalidades simbólico-míticas (Virgilio, Sancho Panza, Lazarillo..). Es el personaje más esperpéntico de toda la obra. Falta de moralidad, cínico, parásito que engaña a quien puede y vive del sablazo ocasional, no tiene dignidad. Fantoche, el bohemio golfo que se arrima, como un perro, al bohemio heroico. Caricatura de la bohemia lleno de deslealtad y encanallamiento.

Madame Collet y Claudinita, son claramente Jeanne Poirier, mujer de Sawa, y su hija. El suicidio no es exacto históricamente. La mujer se volvió a Francia y se recasó. La hija se casó con un personaje famosillo de la bohemia y murió en los años 40. Pertenecen a los personajes víctimas y están vistos con gran ternura.

Los demás personajes:

Mundo de la cultura. A través de los modernistas y personajes relacionados con ellos.

El librero Zaratustra es el papel de los comerciantes de la cultura, que se aprovechan del ingenio ajeno. Don Filiberto es la servidumbre de la prensa a la política.

Basilio Soulinake es el caso extremo de la afición bohemia por el esoterismo y el pseudocientifismo. Los únicos personajes de este mundillo que no aparecen ridiculizados son Rubén Dario y el Marqués de Bradomín.

Mundo social del “lumpen” abarca a todos los marginados. Dos prostitutas y el chulo. No son conscientes de su miseria y tienen un fondo visceral.

El “pueblo”, el proletariado. El preso es el proletariado consciente, revolucionario, se encarga de presentar esa conciencia social. También la muerte-asesinato del niño.

La autoridad ridiculizada y criticada por servir a los intereses de la burguesía. Se caracterizan por su incultura y brutalidad.

En conclusión “Luces de Bohemia” está protagonizada por toda una colectividad, y con esta elección de un protagonista colectivo, Valle-Inclán entronca con una tradición literaria preocupada por lo social. Al mismo tiempo se anticipa a épocas posteriores en las que se ha descubierto a la sociedad como protagonista de la obra artística.

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