miércoles, 19 de enero de 2011

Los poetas del 27

Los Poetas del 27.

La generación del 27 fueron un conjunto de escritores que aunaron la tradición literaria española (cancioneros y poetas de los siglos de oro) y las nuevas corrientes de vanguardia que llegaron a Europa y adaptaron a España. Se oponían a la generación del 98, y fueron los primeros artistas que llevaron las vanguardias al extremo, con denuncias sociales radicales. Muestran especial interés por lo popular e influencias literarias dispares, de Juan Ramón Jiménez, Unamuno, Machado, Rubén Darío, Quevedo… puesto que estudiaron los clásicos como nadie lo había hecho, conociendo todas las estrofas, versos y recursos literarios del siglo de oro.

Sus miembros eran: Pedro Salinas, jorge Guillén, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Luis Cernuda y Rafael Alberti. Se les añadieron Emilio Prados y Manuel Atolaguirre.

Pedro Salinas nació en Madrid en 1891, ganó la cátedra de literatura española en Sevilla, donde fue profesor de Luis Cernuda. Fue catedrático en Estados Unidos, donde murió durante su exilio en Boston.

Su obra se divide en tres etapas. En la primera etapa destacan Presagios, Seguro azar y Fábula y signo en las que se aprecia la influencia de J.R.J y su poesía pura. Muestra gusto por temas futuristas, con sensibilidad y se caracteriza por el diálogo entre el yo lírico y el tú de las cosas. En la segunda, están sus mejores obras, La voz a ti debida, Razón de amor, y Largo lamento, en las q trata el amor como algo alegre y vital pero también como un sentimiento angustioso ante la pérdida o separación de una amada. Su última etapa, tras la guerra, añade dramatismo y dolor, con temas como la muerte, la guerra, la angustia y el exilio poemarios en obras como El contemplado, Todo más claro y España en confianza.

También fue autor teatral y escribió dos libros de relatos breves y la novela La bomba increíble.

Su estilo se caracteriza por la búsqueda de la esencia de la vida y belleza formal a través de la intelectualidad, que se oculta tras un lenguaje poético aparentemente sencillo. Predominan versos cortos con rima asonante o sin ella y escasez de adjetivos. La precisa elección de palabras busca en su poesía un acercamiento a lo más íntimo.

Vicente Aleixandre, nació en Sevilla en 1898 y murió en Madrid. La aparición de una grave enfermedad marcó su obra y su vida. Recibió el premio Nobel de literatura, el premio nacional de literatura y fue miembro de la real academia. Su visión de mundo se apoya en el amor la naturaleza y la muerte y su obra se divide en tres estapas. La primera incluye su primer libro Ámbito, con influencias neorrománticas. Después empezó su etapa surrealista con Pasión por la tierra y Espadas como labios que aborda el tema del amor omnipresente. En La destrucción o el amor se presenta la dicotomía entre muerte y amor como vía de destrucción del hombre. En su segunda etapa recurre al ser humano y su mundo con temas como el transcurrir de la existencia, por lo que adquieren importancia el tiempo y su circunstancia. Tiene obras como Historia de un corazón, En un vasto dominio y Retratos con nombre. Por último en su tercera etapa utiliza la poesía como meditación sobre su trayectoria vital y se retoman algunos procesos surrealistas. Algunas obras son Poemas de la consumación y Diálogos del conocimiento.

Fundamenta la poesía en el uso de metáforas innovadoras basadas en su subjetividad. Muestra cuidado en el uso y distribución del léxico y predomina el verso libre.

Rafael Alberti nació y murió en Cádiz, recibió el premio Cervantes y era miembro del partido comunista. Su obra poética gira en torno al tema del paraíso soñado representado en el mar, amor, dolor, conflicto espiritual o el destierro. Sus obras son: Marinero en tierra (1924) en la que recupera formas métricas populares combinadas con sonetos que expresan la profunda nostalgia por el mar de Cádiz. Cal y canto (1929) muestra influencia vanguardista y futurista, y aparece lenguaje culto y barroco de Góngora. Sobre los ángeles (1929) es su obra cumbre, revela su conflicto espiritual y se centra en el amor, ira, fracaso y desconcierto con técnicas surrealistas.

El poeta en la calle y De un momento a otro (1936 y 1938) pertenecen a la poesía social en la que el autor se revela como poeta revolucionario. Por último Entre el clavel y la espada (1941) escrita en el exilio, mantiene carácter social con tono nostálgico del pasado vivido.

Incluye una amplia variedad de estilos y temas con el uso de anáforas verso libre e imágenes surrealistas.

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