domingo, 16 de enero de 2011

TEATRO DE VALLE-INCLÁN: ETAPAS

Sus obras se agrupan en torno a ciclos concéntricos y paralelos: ciclos modernista, mítico. de la farsa, esperpéntico y síntesis final.
El ciclo modernista comienza con su obra "Cenizas", publicada en 1899 y reelaborada como "el verano de las almas". Este ciclo incluye otras obras relevantes como: "El marqués de Bradomín", "Jardín umbrío" que incluye dos breves poemas dramáticos en prosa ("cuento de abril" y "voces de gesta"). Todas éstas están basadas en un esteticismo decadente al margen de la realidad del que sale a través del mito y la farsa.
El ciclo mítico incluye, entre otras obras, su trilogía "Comedias bárbaras", "El embrujado" y "Divinas palabras". Éstas obras: parten de Galicia, su paisaje y sus gentes; construyen una imagen del hombre y del mundo mítica e intemporal; presentan un cosmos en que fuerzas elementales como el mal, la violencia, la avaricia, la lujuria o la muerte serán regidoras de la existencia y el destino; los protagonistas son mendigos, tarados, marginados y violentos; se recupera la antigua tragedia y plasma un mundo liberado de lo psicológico e ideológico.
El ciclo de la farsa incluye tres obras tituladas como farsas ("Farsa infantil de la cabeza del dragón", "Farsa italiana de la enamorada del rey", "Farsa y licencia de la reina castiza"), que son recogidas en un volumen llamado "Tablado de marionetas para educación de príncipes". El espacio escénico en que son representadas está fundamentado en el siglo XVII, se trata de obras de carácter ahistórico y tamizado por el modernismo, se basan en un contraste sentimental y grotesco y comienzan con una caricatura preesperpéntica.
El ciclo esperpéntico incluye, entre otras, obras como "Luces de bohemia" o "La hija del capitán". "Luces de bohemia" será la primera obra a la que dé el nombre de esperpento (ridículo, extravagante y grotesco); tratan una nueva estética y visión del mundo ya que deforma y distorsiona la imagen de la realidad para mostrar su verdadero rostro: grotesca y absurda vida española contemporánea. El lenguaje empleado reúne un registro popular y elaboración metafórica. Ésta técnica no es nueva, pues está implícita en obras anteriores del propio autor y algunos rasgos están presentes en obras de otros autores.
Por último, la síntesis final reúnes cuatro obras breves que se incluyen en "Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte". A dos de ellas las denominó "autos para siluetas" y a las otras dos "melodramas para marionetas". Todas ellas son un punto de encuentro entre las maneras dramáticas anteriores (lo irracional e instintivo, los personajes esquematizados y la técnica distorsionadora). Los temas tratados en esta última etapa son la violencia, grotesca y absurda que busca reflejar una realidad plástica.


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